(Español) Agustín Domingo Moratalla: "El arte de cuidar"

Gabriel Brandão Leave a Comment

Agustín Domingo Moratalla: “El arte de cuidar”. Rialp. Madrid (2013). 252 págs.

El arte de cuidarCiertamente fue un comentario que me llegó a través de alguna de las críticas literarias que consulto, lo que me llevó a adquirir este libro. El título, y el sugestivo dibujo de Norman Rockwell en la capa (The Doctor and The Doll), que también está colgado en la pared de mi consulta (regalo de una paciente), fueron los créditos necesarios para integrarlo a mi biblioteca. Allí permaneció un par de años, hasta que la semana pasada, aprovechando un viaje, me decidí a leerlo. Me llevé un chasco.

Esperaba encontrar, como anuncia el título, perspectivas sobre el arte de cuidar para incorporar en mi actividad de educación médica con la que trabajo hace más de dos décadas. Pero conforme avanzaba en la lectura, el ansiado arte de cuidar no aparecía. Surgían, eso sí, consideraciones filosóficas sobre la ética que interpreté como una introducción para entrar en materia. Una, citando a Mac Intyre, me llamó la atención: cuando la ética y la moral se comprenden correctamente el concepto de ética aplicada pierde toda su aplicación. Asentí interiormente y empecé a sospechar lo que se confirmó: al autor le gusta “la ética sin más”, nada de aplicaciones.

Quizá por eso -y que valga de explicación no como disculpa- para abordar el tema del arte de cuidar se zambulle en vericuetos filosóficos que me dejaron aturdido, y me impulsaron a leer las páginas restantes en diagonal. El resultado es un trabajo monolítico, saturado de citas y confuso. Son tantos los árboles que no te dejan ver el bosque. Y ni siquiera los árboles, porque se preocupa tanto en profundizar en las raíces filosóficas del cuidado (entiéndase los árboles) que ni sabes de qué árbol se trata.  Del proclamado arte de cuidar, nada. Una cosa es que no le guste la ética aplicada, y tiene todo derecho; pero la pureza que busca le aísla de cualquier comunicación útil.

Algunas chispas filosóficas, sueltas y sin conexión (por lo menos alguna que yo pudiera encontrar), funcionaron como cinturón de seguridad para persistir en la ya dinámica lectura queriendo despachar el libro. Evoca a Martin Buber y a Levinas: la importancia del otro para ser nosotros mismos; advierte que las nuevas tecnologías no solo abren nuevas posibilidades, sino que plantean nuevas esclavitudes: nos creemos que resuelven problemas, pero también crean otros. Nos convertimos en seres tecno-dependientes. ¿Y el arte de cuidar? Nada. Cuando se aventura sobre el cuidado responsable aporta una especie de check-list que no se integra con el discurso filosófico que envuelve de modo empalagoso todo el libro.

Me extraña que esta editorial, y en semejante colección (de la que he leído libros excelentes) haya dejado pasar este, sin ninguna crítica. O no entiendo nada de cuidado, o me siento obtuso a la filosofía que no es clara. De cualquier modo, el título y el cuadro de Rockwell son un engaño que debe ser corregido. Otra capa y otro título, acorde con el contenido, atraerá os lectores adecuados, los adeptos e la ética sin más.

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